El beso del canguro

 

 

La vida de un pícaro moderno que conmueve y atrapa

 

 

El beso del canguro,

una extraordinaria novela

de Eugenia Rico

 

 

 

Hay personas que, en las situaciones más adversas, mantienen la esperanza y logran resistir. No hay oscuridad tan absoluta donde no se pueda observar el reflejo de una breve luz. Esto es lo que le ocurre a Lázaro, el increíble protagonista de la última novela de Eugenia Rico, “El beso del canguro” (Editorial Suma de Letras).

 

Lázaro ha nacido con mala estrella, como el famoso Lazarillo de Tormes. Su vida es una cárcel, una cárcel moderna, construida con los barrotes del maltrato físico y psicológico. A Lázaro nadie le ha amado nunca. Sin embargo, lleva el amor dentro de sí y también, de forma muy evidente, la necesidad de soñar y escapar de su situación vital. Australia es la metáfora de la esperanza en esta magnífica novela, escrita con una prosa diestra y cuidada, con ritmo y maestría.  Las páginas alcanzan cotas de conmovedor lirismo en muchas ocasiones, en momentos de fulgor que aparecen en la vida estragada del pobre Lázaro, quien nunca tuvo juguetes de pequeño, quien sólo se sintió querido por primera vez cuando su madre le dio un bocadillo de jamón: “por primera vez sentía que alguien me quería; y eso quema más las entrañas que el ácido”.

Por si no se han dado cuenta, Lázaro es un pícaro, pero un pícaro actual, hecho de luces y sombras, de la materia de los sueños con los que Lázaro se eleva por encima de su miserable situación. Australia es su sueño, un país “donde nadie es pobre, y está prohibido pegar a las mujeres, y a los hombres como mi padre los meten en la cárcel”.

Eugenia Rico nos lleva a lo largo de esta trepidante novela por toda la crudeza de la vida, de los bajos fondos en las grandes ciudades, donde habitan los proxenetas, las prostitutas, los drogadictos, a los que da voz a través de Lázaro, quien siente amor y compasión hacia ellos. ¡Emociona tanto ese amor de Lázaro, esa comprensión de alguien que no fue nunca comprendido! Su mirada está llena de compasión y humanidad, y también de inocencia, a pesar de todo lo vivido.

El personaje de la novelista asturiana llega a conmover al lector hasta el fondo. Toca el corazón. Os aseguro que, después de leer “El beso del canguro”, llegaréis a amar a Lázaro tanto como lo he hecho yo.

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